lunes, 31 de marzo de 2014

"Reflexiones sobre el suicidio" - Der Todesking (1989)

El hombre que se encuentra en estado furioso nunca se sabe quien conoce su destino. El sueño del éxito viene de vez en cuando de la necesidad de arreglar un desequilibrio.
A finales del siglo XX el hombre ha aprendido a no aguantar todo, no reaccionar con la tranquilidad de una vaca a injusticia e infelicidad. Un sentido que tiene algo que ver con su individualidad que antes pasivo, se convirtió en reactivo.
De esta misma manera, el candidato al suicidio no está pensando solamente en su muerte. La criatura engañada de la vida quiere poner un último símbolo, poniendo de esta manera un sentido a su vida.
La frustración sobre su misma existencia y la ignorancia de una comunidad egoista y agresiva se libera en este acto de venganza universal. El suicida quiere que le duela a todos los que le ignoraban.
Por lo menos una vez, está haciendo historia, se encuentra en el focus y por fin su biografía es de interés. Sale de una vida muerta por una muerte viva, sabiendo que por un par de días tiene toda la atención.
Esta esperanza absurda tiene más valor para él que toda su vida, la cual no podría vivir. Él, es parte del martirio de la posmodernidad.

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