miércoles, 29 de mayo de 2013

El Espectro

Como los ángeles, con ojo furtivo,
Yo volveré a tu alcoba
Y hasta ti me deslizaré sin ruido
Entre las sombras de la noche;

Y te daré, mi morena,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Alrededor de una fosa rampante.

Cuando llegue la mañana lívida,
Tú encontrarás mi lugar vacío,
En el que hasta en la noche hará frío.

Como otros para la ternura,
Sobre tu vida y sobre tu juventud,
Yo, yo quiero reinar por el terror.


-Charles Baudelaire 

viernes, 5 de abril de 2013

Templo de la Locura

"La ciencia no nos ha enseñado aun si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia" - Edgar Allan Poe

Creía llevar ya mucho tiempo fuera de casa, aquello se hacía insoportable y quería volver de una vez, no había ninguna diversión en esa situación.
Caminaba a duras penas por la avenida, mientras las figuras de los edificios y las personas se contorsionaban en una imagen llena de colores vivos que inundaban su mente enferma, mientras corroídas voces le asaltaban en un deformado eco disonante cuyas palabras no podía discernir.
La desesperación se hacia insoportable, y chilló con todas sus fuerzas para ahogarlos.
Lo único que consiguió fue que todos los seres que había a su alrededor le miraran, lo que le puso furioso, ¡no aguantaba que todos le observaran por ser tal como era! ¡estaba orgulloso de ser así! ¡no iba a tolerar que se rieran de él, pues él tenía derecho a que lo respetaran!
Comenzó a insultar y señalar a todas las criaturas que encontraba a su paso, juzgándolos, hasta que ante él, en el lejano horizonte, vislumbró al Sol, quien reía a carcajadas mofándose de él.
No había nada más insoportable que hasta el mismo Sol se burlara de ti, pues, si hasta el mundo te depreciaba, ¿qué sentido tenía aguantarlo?
El hombre se llevó las manos a la cara y originó una cascada de lágrimas que llegarían hasta las penumbras del mismo mar de la agonía. Pero entre todas los seres que habitaban en su cabeza, una alzó la voz:
- Si acabas con todos, ninguna vez más seras objeto de desaire
+ ¡No puedo...! ¡No puedo ha-hacer algo así! ¡Eso está mal! - contestó gritando.
- Levántate y sígueme, tengo la fórmula.
Así pués, dejó libre el rostro, secó las lágrimas y miró alrededor. La noche había hecho acto de presencia y aquellas deformadas calles en ángulos sobrenaturales se encontraban casi vacías.
El contorno del espacio, seguía moviéndose como un látigo que azotaba su mente, aunque justo delante suya una persona permanecía en pie, esperándole, con un perfil nítido.
- Vamos, buen hombre, démosles una lección.
Acto seguido, los dos emprendieron el camino adentrándose en las más oscuras sombras, hasta donde los crisantemos poblaban la tierra como una plaga.
Pero la carrera acabó pronto cuando sus pulmones estaban a punto de explotar y poco a poco empezó a recobrar la visión cuerda de la realidad y la vergüenza le apareció tras todo lo acontecido.
- ¿A qué esperas? ¡Vamos, buen hombre!
+ Estoy cansado por favor, dejame descansar
- Estamos cerca, ¡ no tienes nada que temer!
+ No temo nada. Sigamos pues...
En breve, alcanzaron un puente de piedra que se situaba sobre un abismo entre dos montañas, y el señor que le había guiado se subió al murete que separaba estar en contacto con el suelo, a estarlo con el vacío.
- Sube aquí, conmigo
+ No... no me fío de ti... ¡déjame!
- Sabes que estoy ligado a ti, tu y yo somos uno. No te puedes deshacer de mi
Lentamente, se acercó al muro, y con un cuidado paso subió en lo alto, miró y sonrió al otro personaje.
+¿Sabes? Soy incapaz de acordarme del número de veces que te he matado y siempre reapareces, y cuando lo haces, solo me haces daño.
- No confundas, buen hombre. Yo siempre he buscado tu bien, todos siempre intentan hacerte daño y yo te ayudo.
+ No, antes de que aparecieras en mi vida, era una persona normal...¡tenía amigos, familia, apoyo!
- No me jodas. - acarició la tez blanca del hombre.- yo siempre he sido tu único apoyo, ellos siempre han querido usarte. Sabes que no puedo morir, y yo siempre te ofrezco soluciones convincentes...
+¡MENTIRA! ¡Vas a morir conmigo! ¡Vas a morir!
- ¿Qué...?
No le dio tiempo a acabar sus palabras cuando el hombre agarrándole por el cuello, se lanzó junto con él a la inmensidad del precipicio.
Finalmente, el loco había encontrado la manera de acabar con la existencia de todos a los que odiaba, terminando con su propia vida no tendría que volver a aguantar risas hacia él ni vivir en un mundo que no le comprendía lo más mínimo, pues la diferencia de la percepción de la realidad entre la gente normal y él se había convertido en un auténtico cáncer que era incapaz de soportar.
Su álter-ego era el que siempre le había empujado a las vías del suicidio como solución al problema... aunque él también moriría junto a su huésped para siempre, pues no residiría en el recuerdo de nadie, nunca habría existido, solo en la imaginación de un hombre que ya estaría muerto.






martes, 5 de marzo de 2013

Ich liebe dich

Miré al cielo nublado, sentí la pesada atmósfera depositándose sobre mi.
Palpé las duras rocas, noté sus aristas trazar un surco en mi piel.
Introduje mis pies en las gélidas aguas del lago, y mi cuerpo tembló.
Continué, hasta que el frío golpeó mi cabeza, mi mente se estremeció ante la falta de oxigeno.

Unos segundos y cualquier sentimiento, cualquier esperanza, o simple pensamiento quedarían bajo los escombros de un viejo suplicio, una nueva vida bajo la muerte.
Cerré los ojos, esperé.

Nunca había esperado despertar, nunca había esperado que un calvario fuese eterno.
Mis ojos se abrieron ante la noche. La luna llena se situaba en lo alto del firmamento, cuya oscuridad era derrotada por la luminosidad de la aurora.
Mi cuerpo yacía desnudo sobre la nieve, la cual no me congelaba, sino que me abrigaba.
Los aullidos del lobo que se oían desde las bosques de la montaña me llamaban, el murmullo del viento golpeando suavemente las hojas de los árboles me seducían, el sonido de la cascada me incitaba.
Rápidamente me levanté y corrí por el bosque, convertido en uno con la naturaleza.

El Sol salió entre las montañas nevadas y un nuevo amanecer me recibía....
Fue entonces cuando sentí una mano en mi hombro, un aliento en mi nuca, susurros en mi oído.
Era ella, la chica más hermosa que jamás había visto, que me abrazaba mientras observábamos juntos el resurgir de nuevo día, un nuevo rayo de esperanza en nuestras vidas.
Me sentí libre a su lado, sentí que en mi rostro se dibujaba una sonrisa, sentí que una fuerza aparecía en mi interior.

Me arrepentí de haber despreciado en algún momento mi vida, y todo comenzó a cobrar sentido.
Todo aquello que tuve que superar no fue sino el preludio al origen de un nuevo nacimiento, un nuevo nacimiento donde desperdiciar el tiempo no estaba permitido.

Siete meses después puedo afirmar que la vida te retribuye, que todo el mal que puedas haber pasado tiene sentido por un regalo así que no puedes dejar perder.
En una persona puedes encontrar la desesperación y el dolor, y en otras la esperanza, la alegría, la fuerza.
En ella encontré mi fuente de vida, el oxígeno que llenaba mis pulmones.
La vida me otorgó una oportunidad, y no pienso fallar, pues en ella encuentro la perfección, mi perfección, mi otro yo.

Ich liebe dich

VI.VIII.MMXII



viernes, 8 de febrero de 2013

El Templo de la Ilusión

PRIMERA PARTE

"Mejor una cruel verdad que una cómoda ilusión." - Edward Paul Abbey

Con el sufrimiento de una luz cegadora, despertó. Una punzada dolor le vino a la cabeza y se intentó reincorporar.
Se encontraba al fondo de un callejón de una sola salida, hacia una calle peatonal. No sabía que hacía allí, en aquel lugar de mala muerte tirado y lo que mucho menos esperaba era haber despertado con su traje aun puesto y su querido maletín a su lado. No comprendía absolutamente nada, aunque tampoco le interesaba...lo único que quería en ese momento era salir de allí.
A paso rápido, se fue alejando mientras recibía miradas acusativas de los pocos viandantes que recorrían las calles en aquellas horas. No le gustaba aquello, y no pudo evitar acelerar por el nerviosismo que le causaba la situación.
Al poco tiempo, el dolor se acrecentó levemente, y sintió la necesidad de acercarse al bar que se encuentraba frente a él, La Tarde, para tomar algo que lo calmara.
Entró en el local casi vacío, y se acercó a la camarera que en ese momento se encontraba de pie frente a la barra mirando al exterior por la cristalera:
+ Buenos días señor...
- Buenos días, ¿podría servirme una infusión por favor?
+ Bien, deme el dinero. - se dio cuenta de que el único dinero que llevaba estaba en el maletín, pero no podía abrirlo allí, llamaría demasiado la atención tanto dinero concentrado. La molestia tendría que esperar un poco más. - ¿Tiene dinero señor?
- No, lo siento; se me habrá olvidado en casa...
Así pués, salió de allí sin haber conseguido nada. El sol se estaba poniendo y el aire comenzaba a helar. La avenida ahora se llenaba de gente, y su camino parecía llevar a lugares cada vez más desolados por la pobreza en vez del lugar al que quería volver...su hogar...donde le esperaban sus hijos y su esposa, una comida caliente, y donde por fin se encontraría seguro.
Los edificios ahora eran casas bajas, viejas, con las fachadas descorchadas.
La desconfianza del hombre ante el gentío se intensificaba conforme las miradas furtivas hacia su tesoro aumentaban. Era incapaz de soportar la envidia del pueblo llano, pero ya fuera por esto o más bien el miedo a la envidia de la multitud, él apretó con fuerza el maletín contra su pecho.
Fue pues cuando vio entre la gente otro bar, El Ocaso. Esta vez aprovecharía su buen vestir para pedir la infusión con una deuda como pago, y finalmente, también le serviría como refugio donde descargar un poco la tensión.
Corrió la máximo posible, y pasó hacia el interior del establecimiento. Todas las mesas estaban ocupadas y hasta su entrada todos charlaban tranquilamente, entonces giraron sus cabezas bruscamente hacia él, observándolo con desprecio.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, y la tensión ya aplastaba sus nervios...¿Qué diablos pasaba con él?¿Tal era la envidia que le tenían?...No aguantaba una circunstancia así.... quería salir de allí pasase lo que pasase...
Abrió la puerta y salió tal como entró, con la sensación en la cabeza de que iba a estallar.
La penumbra ahora gobernaba las calles, el sol había fallecido desplomándose sobre el horizonte...pero las calles ahora se encontraban abarrotadas.
Tenía que ser una pesadilla. ¿Qué hacían a esas horas tanta gente fuera de sus casas... para observarle? Tenía que ser una broma, desde luego. Seguramente uno de sus clientes con un sentido del humor bastante crudo se le había ocurrido esa genial idea.
Fuera una broma o no, ya estaba harto, él era lo suficientemente fuerte para salir de allí....y los demás lo pagarían.
Corrió por la acera, como si su vida dependiese de ello. Ahora la multitud lo observaba con una sonrisa enfermiza hacia su maletín, pero se mantenían inmóviles.
Las lágrimas saltaban al aire, el tormento se alzaba por encima de cualquier dolor físico.
Finalmente, llegó a un último bar, La Noche. Todos le esperaban en el interior. No tenía escapatoria alguna.
El terror le invadió y cayó de rodillas ante la muchedumbre que se congregaba en el lugar, observándole.
Vio que uno de los hombres que allí se encontraban se adelantó hacia él con el mismo gesto facial burlón que el resto, y agarró el maletín que tanto protegía.
Con una risa fanática empezó a forcejear para arrebatárselo. Al fantástico hombre de negocios que tanto había luchado por su empresa no le quedaban fuerzas, no podía defender lo indefendible, era absurdo luchar por algo que ya estaba perdido.
La fuerza ejercida en la lucha hizo que el maletín saliera volando por el aire, en cuyo momento el hombre en una última risa maniática desapareció, junto a toda la muchedumbre, junto a todas las mesas, sillas, luces, todo lo que diera un aspecto de vida a la taberna.
La estancia quedó vacía, apagada, con las ventanas tapiadas con tablones de madera, con un hombre tirado en el suelo desesperado y un maletín a punto de golpear con el suelo y derrumbarlo todo...

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SEGUNDA PARTE

"Perder una ilusión, hiere. Perderlas todas, mata" - José Narosky

Finalmente chocó y el alma del empresario tembló de conmoción cuando la cerradura se rompió y la tapa se abrió, dejando al descubierto su interior. 
Gateó rápidamente hacia su tesoro, y miró el contenido. Era...papel.... ¡¡eran simples papeles!!...
Agarró uno a uno, intentando leer lo que ponía en cada una de ellas bajo una leve luz proveniente de la calle que entraba por los huecos de los tablones de madera.
Su corazón se descomponía con cada frase. No podía ser verdad... no podía estar ocurriendo... esos papeles eran la verdadera realidad que él tanto había ansiado esconder bajo la capa de ilusión de su antigua vida. En ese momento se dio cuenta de que no tenía absolutamente nada. Todo el dinero y posesiones que había creído tener, habían sido embargadas por el banco hace más de medio año; aquella familia a la que esperaba encontrar en casa esperándole, no existía, pues su mujer había pedido el divorcio hace tan un solo uno; aquellos clientes que creyó tener confianza con ellos con los que compartía bromas y cervezas, en  el fondo eran estafadores que habían traicionado su amistad para hacerse con los restos de su empresa.
Se dio cuenta de que en ningún momento había llevado traje alguno, sino una ropa vieja y rasgada, llena de suciedad.
Encogió su cuerpo y sus lágrimas bañaron el suelo. Toda su vida estaba destrozada. Simplemente, no existía.
Creyó ser importante para alguien, creyó tener autoridad sobre el resto, creyó que era feliz, creyó que alguien simplemente se pararía a escucharlo. Pero estaba solo. En un mundo egoísta y reinado por el deseo individual, era inevitable que la gente aplastara al resto para escalar la montaña por encima de los cadáveres de los débiles. Él había sido el débil. Había sido traicionado por todos lados porque todos anhelan algo más que la felicidad, anhelaban el poder, anhelaban tener a la gente a sus pies.
Pero él no quedaría a lo pies de nadie, se negaba a dejarse aplastar por la conveniencia de los demás, por el deseo. Miró al fondo del maletín. Allí se encontraba su forma de escapar a ese infierno.
Agarró un revólver modelo Mágnum .357, el único que había estado a su lado hasta su final, el único que no había roto ninguna promesa.
Lentamente se dirigió al espejo que tenía delante y durante un momento miró a su reflejo, la fiel imagen de la decadencia. Llevó el arma hasta su barbilla.
En la oscuridad de la noche, solo las faroles alumbraban las calles de aquel vecindario de gente obrera, que vivían humildemente bajo su esforzado trabajo mientras que el humo surgía de las chimeneas de las casas donde descansaban satisfechos sus dueños. Aquel silencio fue interrumpido por un estallido que resonó en todo el lugar. Nadie nunca le daría importancia.
Por el cañón de su arma se escapó un mundo de condena al sufimiento al que había camuflado con la ilusión de una vida que había perdido hace tiempo.
Por el gatillo, su voluntad de vivir se había convertido en la voluntad de encontrar al otro lado un mundo ideal que lo acogiera para siempre.
El tesoro que había guardado el maletín había acabado siendo más útil que el dinero.
Todo su camino y los bares que había visitado, había sido su antiguo camino a la perdición, el paso de la inocencia a una vida destruida, el paso de la felicidad al hundimiento psicológico causado por el descubrimiento de la realidad que se escondía tras unas personas aparentemente amistosas.
A veces en su existencia, él se planteó que la vida en una sociedad así era maravillosa, pero afortunadamente para él, ya no volvería a plantearse más mentiras.











martes, 15 de enero de 2013

El día en que todo se vino abajo

A partir de ahora hay una ausencia de sonrisa...

Voces horribles me dan la bienvenida a la soledad
La dulce melodía de sus labios ahora han censado
Este invierno está aquí para sobrepasar todas mis esperanzas
Y los sueños sucumben ante las pesadillas y el aire helado

Solitario es mi sendero...un camino pavimentado con pensamientos amargos

La concepción de la belleza excluida de este corazón
Nadie habla detrás de las puertas cerradas
Ningún alma vive detrás de las ventanas enrejadas
Mientras camino, el suelo bajo mis pies se desmorona..

Totalmente indiferente mientras que las mareas del tiempo han cambiado de dirección
y el pasado está enterrado bajo la tormenta de la nieve
¿Debería ser feliz con el recuerdo de la vida que tuve o es el infierno saber lo que pudimos haber sido?

Una sábana blanca cubre todas las cosas olvidadas...

Y a partir de ahora hay una ausencia de esperanza...

Ella era mi sol, y ahora que la luz se ha desvanecido
la noche se condensa a mi alrededor... guiándome hacia el camino equivocado.
Una brillante imagen derribada...un recuerdo de su desaparición,
No queda nada más que angustia y verguenza...¡Qué me atormentan!
Que así sea...

La perdición es mi hogar...desde el día....en que todo se vino abajo