viernes, 6 de marzo de 2015

Lamentos

Establecía mis pasos por la orilla de la playa mientras la brisa del mar acaecía en aquella tarde de invierno acariciando mis rostro con suave sutileza y el sol permanecía oculto entre las nubes. Era uno de mis lugares perfectos, donde podía dejar escapar mis pensamientos al interminable horizonte que se encontraba a mi lado, siendo respondidos siempre con el romper del oleaje y mi propia conciencia.
A decir verdad, acudía al mar donde había disfrutado grandes momentos de mi más tierna infancia únicamente entonces para expresar mis lamentos; el lugar que había sido alguna vez símbolo de felicidad ahora se había transformado en el lugar que engullía mis lágrimas.
En los últimos tiempos de mi vida, esta se había convertido en un total desorden en el que no conseguía encontrar el camino acertado: el sendero que me llevase a hacer lo correcto para mi y para la gente de mi alrededor, el que me dirigiese a una solución a la sensación de ansiedad y tristeza que me torturaba desde lo más profundo de mis entrañas. Sabía que si no hacía nada, todo esto iba a tornarse en un círculo vicioso que acrecentaría mi dolor... me llevaría a un pozo sin fondo del cual sería imposible salir, donde me ahogaría en sus profundidades hasta quedarme sin aliento.
Era en este tipo de momentos cuando siempre el agua del mar se agitaba contra mi tobillo, se filtraba entre mis dedos, y empapaba la tierra que pisaba. Necesitaba ayuda de verdad, pero era incapaz de expresar mis sentimientos a nadie, solo yo mismo era capaz de entenderme, y en ocasiones, ni siquiera eso.
Bajé mi cintura, me incliné hacia el suelo, y mantuve mi mirada fija en dirección al océano, agarré un puñado de arena y lo sostuve durante un momento en mi puño mientras inevitablemente se esfumaba con la fuerza del aire.






¿Podía ser todo tan inhumano? ¿Cómo habían podido desvanecerse en las sombras del tiempo decenas de sentimientos de una intensidad tan enorme? ¿Podían los sueños construidos con la mayor de nuestras pasiones derruirse en tan solo unos días? ¿Podían las personas abandonar a otras e intentar no dejar rastro de su travesía compartida?
Era demasiado fácil responder a estas preguntas, solo tenía que basarme en mis propios hechos.
Aun sabiendo todo esto y sin mis sentimientos de mi lado, debía enfrentarme a las adversidades que se me presentasen y no rendirme; aunque supiese desde el fondo de mí que esta era la respuesta más irracional que podría tener, si al menos no tenía valor para matarme en aquel mismo momento, debía de intentar darle a mi travesía vital la mayor comodidad posible.
Sin embargo, aquel suplicio al que tendría que enfrentar, lo tendría que hacer cientos de veces más a lo largo de mi existencia... no había certeza alguna sobre si el próximo tormento al que debería enfrentarme sería aquel que me condenase a un sufrimiento sin fin.

De alguna forma sabía que debía buscar mi felicidad fuese como fuese.









domingo, 22 de febrero de 2015

El despertar

Mis ojos comenzaron a moverse con rapidez detrás del manto que los protegía de la poderosa luz del flamante amanecer. Los párpados adormecidos se abrieron para dar paso a un nuevo día.
La luz penetraba entre los huecos de la deteriorada persiana, que se había mantenido cerrada durante varias semanas e intenté recordar el por qué no le dediqué al menos unos segundos a subirla para que al menos intentar aparentar a los vecinos que algún alma existía en el hogar.
Miré el reloj que se encontraba sobre la mesilla de noche y me di cuenta que debía levantarme para llegar a tiempo a la universidad... bueno, a tiempo para la siguiente hora de clases. Levanté mi torso doblando mi cuerpo por la mitad y giré mi cadera hacia mi lado izquierdo para bajar mis pies hacía el suelo. En ese mismo instante, me cuestioné si realmente merecía algún esfuerzo salir de aquella habitación y una sensación de vacío me golpeó, desmoronando cualquier idea construida desde la somnolencia.
Sentí el frío helado del suelo en la planta de mis pies cuando estas tomaron contacto y mis recuerdos de los anteriores días hicieron acto de presencia en mi yo consciente, susurrando sobre mi caída en la perdición, sobre todo aquello que perdí, todo aquello que nunca volveré a tener, todo aquello que nunca tendré y lo que siquiera podré aspirar a tener. Todos aquellos sueños que se quebraron bajo falsas promesas, todos aquellos actos que convirtieron mis deseos en cenizas, todos aquellos pensamientos que un día me hacían sonreír, ahora eran lágrimas forjadas a través del sufrimiento.
Intentando silenciar todas aquellas voces que rugían en mi cabeza, me levanté de la cama y salí rápidamente del cuarto para dirigirme hacia el baño. Una vez allí, enjuagué en agua mi rostro en el lavabo y me miré en el espejo. Lo único que era capaz de contemplar en mi reflejo, era El Error.

"Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca" - Carl Gustav Jung

domingo, 24 de agosto de 2014

Anorexia Nervosa

Sus pensamientos, una orgía de preocupaciones y complejos...su carne y sus huesos, un accidente del paisaje... el contorno de su figura, la expresión de los sentimientos que la habían demacrado.
Lo que en un comienzo había sido un intento circunstancial de aparentar estar menos gorda y tener un cierto atractivo, acabó convirtiéndose en un puñal psicológico que seccionaba una y otra vez las finas fibras que unían sus fervientes deseos de ser alguien más perfecto con la cordura.
"Perfección"... ¡que palabra! ¡la palabra que perseguía y se alejaba entonces!¡una mentira para algunos y un objetivo para ella! ¡una vez crees poder superar el hambre, te combate con la ansiedad! Pero ella siempre vencía, ¡la perfección era algo grande a conseguir! ¡Cada gramo que evitas consumir como un cerdo es un paso agigantado en lo imposible!
Con una talla de 1,63m., no podía dejar que las medidas de la cintura y su peso se escaparan de sus manos... no... debían estar bajo control y lo estaban en ese mismo instante y no iba a dejar que ni sus padres ni ningún estúpido psicólogo se entrometiese en su cometido para no acabar solucionando nada.

lunes, 21 de julio de 2014

Helvete

El último de los predicadores cristianos caía a sus pies separado de sus dos brazos. 
Los cadáveres rodeaban a la docena de soldados del jarl Håkon Sigurdsson, empapados por la sangre del enemigo, el sudor y la llovizna que caía sobre ellos mientras el más joven de la patrulla orinaba sobre los cuerpos inertes de sus enemigos a la misma vez que les lanzaba maleficios. Brondolf era el lider del grupo, representaba de forma directa al consejo del clan, quienes habían decidido que debían unirse a las tropas contra los cristianos daneses que llegarían a las tierras escandinavas por el norte. Allí, cerca de la cascada Mardalsfossen y cerca de la bahía, se reunirían junto con el resto de las tropas de los clanes que servían al jarl en aras de defender los dioses de sus ancestros. Algunos decían que era inevitable la caída de los antiguos dioses, su desaparición por completo; pues la idea de un único Dios omnipotente y misericordioso que nos perdone nuestros pecados y nos de una vida llena de gozo tras morir con la única condición de arrepentirse era más atractiva.

Él sabía que ellos, los cristianos, se equivocaban sin lugar a dudas.

¿Un Dios que siente amor a su creación?¿Un Dios misericordioso?¿Un Dios perfecto? - escupió al suelo con absoluto desprecio mientras el odio invadía su interior. - ¿un Dios que siente amor hacia su creación permitiría que saliese fuego y humo de la tierra para destruir bosques y criaturas? ¿Un Dios que sintiese amor hacia su creación crearía una raza que se destruyese a sí misma? 
¿Y la misericordia de la que hablaban los sacerdotes del sur? - recordó la espiral de violencia que había acontecido hacia apenas un rato.- ¿Es parte de su misericordia, amor y su perfección ver morir de forma horrible a lo que los sacerdotes consideraban "los corderos de Dios"? -Sonrió durante un momento. - "...Desde luego...sus hermanos han muerto como auténticos corderos."
Odín, Thor, Baldr, Bragi, Freya, Frigg, Tyr, Vili, Heimdal.... ellos formaban parte de la única fe verdadera, tradición de incontables siglos de historia desde el comienzo de la historia del universo. 
Cada uno de aquellos seres que habitaban en el Asgard tenían sus imperfecciones y sus virtudes, cada uno de ellos tenía un gran poder sobre cada uno de nuestros aspectos, pero lo más importante...el error era parte de ellos. Y me pregunto.... si nos encontramos en un mundo imperfecto.... lleno de odio, destrucción y muerte, ¿es posible que exista un único Dios perfecto, misericordioso y amante de su creación? 
O sus sacerdotes no tuvieron en cuenta el miserable papel de Dios y la gran interpretación del que llaman Lucifer, o simplemente propagan mentiras. 

Brondolf miró a sus hombres:
- Chicos, ¡estos cristianos dicen que estamos ciegos porque no vemos el milagro del hijo de su deidad!¡Yo digo que ellos sí que estaban ciegos! ¡no vieron venir su muerte aun con la ayuda de su Dios moribundo!



"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la aurora! ¡Fuiste arrojado a la tierra, tú que has sido la ruina de las naciones! Isaías 14.12"







lunes, 31 de marzo de 2014

"Reflexiones sobre el suicidio" - Der Todesking (1989)

El hombre que se encuentra en estado furioso nunca se sabe quien conoce su destino. El sueño del éxito viene de vez en cuando de la necesidad de arreglar un desequilibrio.
A finales del siglo XX el hombre ha aprendido a no aguantar todo, no reaccionar con la tranquilidad de una vaca a injusticia e infelicidad. Un sentido que tiene algo que ver con su individualidad que antes pasivo, se convirtió en reactivo.
De esta misma manera, el candidato al suicidio no está pensando solamente en su muerte. La criatura engañada de la vida quiere poner un último símbolo, poniendo de esta manera un sentido a su vida.
La frustración sobre su misma existencia y la ignorancia de una comunidad egoista y agresiva se libera en este acto de venganza universal. El suicida quiere que le duela a todos los que le ignoraban.
Por lo menos una vez, está haciendo historia, se encuentra en el focus y por fin su biografía es de interés. Sale de una vida muerta por una muerte viva, sabiendo que por un par de días tiene toda la atención.
Esta esperanza absurda tiene más valor para él que toda su vida, la cual no podría vivir. Él, es parte del martirio de la posmodernidad.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Templo del Tormento

Se despertó con el brillo blanco que iluminaba la habitación.
Pesadamente, levantó la cabeza.... aquel lugar era muy extraño... un lugar perfectamente distribuido, acolchado por todos lados, entretanto sus brazos permanecían inmovilizados bajo una camisa de fuerza. En un vano intento, pataleó como pudo e intento estirar sus extremidades para que fluyera la sangre.
Aun no conocía el por qué de haber sido encerrado allí...no recordaba lo que había acontecido en las últimas horas y carecía del poder para pensar en aquel momento sobre ello con fluidez.
Deseaba escuchar algo en aquellos instantes, alguien que le informara... deseaba escuchar vida... pero allí solo se escuchaban sus propios latidos, y de forma tan leve a su conciencia... no era capaz de entenderlo.
Contrajo la rodilla mientras apoyaba su espalda en la pared y con la fuerza que pudo sustraer de sí mismo, se puso en pie con desequilibrio y se dirigió a la puerta que se anteponía justo delante de él. Golpeó y grito pretendiendo ser escuchado. Sabía que alguien tendría que estar ahí fuera, que sus chillidos penetrarían cualquier muro que se encontrase de intermediario, pero no consiguió nada.
Pasaron las horas y nadie atendía a su desesperación, hasta que en un buen momento se abrieron las puertas de la sala. Dos hombres vestidos de blanco entraron. Uno de ellos se lanzó primero hacia él, sujetándole las extremidades mientras el otro le atravesaba con una aguja uno de los antebrazos.
Sus ojos se cerraron... para volver a abrirse.... una y otra vez... una y otra vez gritaba y gritaba, violaba sus cuerdas vocales con tal de conseguir la atención que necesitaba para sufrir una y otra vez la misma secuencia de imágenes hasta volver a cerrar los ojos, hasta regresar al sueño profundo provocado por el sedante.

Aquel ser humano nunca más volvería a ver la luz, nunca más volvería a sentir la atención de alguien quien le apreciase, pues nadie nunca querria ver a aquel enfermo mental fuera de aquel lugar, abandonado en la oscuridad de una sala aplacado por los tranquilizantes. Como aquellos sentimientos que nos devoran en nuestro interior, los aplastamos en el olvido. Como aquellos pensamientos que no tienen cabida en nuestro mundo, los intentamos dejar de lado, los silenciamos. Como la vida misma, la sedamos, maquillamos el dolor de nuestra existencia con pequeños elementos que nos hacen sonreír inevitablemente, al menos, durante un breve periodo de tiempo.


miércoles, 29 de mayo de 2013

El Espectro

Como los ángeles, con ojo furtivo,
Yo volveré a tu alcoba
Y hasta ti me deslizaré sin ruido
Entre las sombras de la noche;

Y te daré, mi morena,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Alrededor de una fosa rampante.

Cuando llegue la mañana lívida,
Tú encontrarás mi lugar vacío,
En el que hasta en la noche hará frío.

Como otros para la ternura,
Sobre tu vida y sobre tu juventud,
Yo, yo quiero reinar por el terror.


-Charles Baudelaire